¡Este es mi blog!
Vaya frase contundente… Para empezar el “mi”, es decir, la poseedora de este blog tiene que interesarle a alguien. Y ese blog, ¿qué es? ¿Hay que leerlo, mirarlo, olerlo, tirarlo por el retrete virtual del ordenador y coserlo a dislikes o amarlo y adorarlo?
¿A mí me lo preguntáis? ¡Si yo no sé nada de blogs!
Me dijeron que tener uno de estos es como tener un gato, araña para que le des de comer y tienes la necesidad obsesiva de compartir sus tonterías con el mundo, mundo que de vez en cuando se pasa y te dice lo bonico que es, aunque a tu blog le falte un ojo y tenga pulgas.